El Cabo de Buena Esperanza

Cape Town, viernes, 4 de septiembre de 2009

Al llegar al aeropuerto de Cape Town nos encontramos con Guadalupe que es argentina y va a ser nuestra guía durante todo el viaje. Antes de salir del aeropuerto cambiamos 250 euros por cabeza en rands. Hacemos una vista general de la ciudad mientras Guadalupe nos explica algunas cosas del lugar. Cuando llegamos al Rith Hotel las habitaciones no están preparadas. Lo dejamos todo en una habitación y un grupo de diez nos vamos de excursión al Cabo de Buena Esperanza, pero antes compramos comida en un supermercado y nos hacemos unos bocadillos. Por el camino paramos para ver unos pequeños y encantadores pingüinos africanos que se dejan fotografiar desde todos los ángulos. Cuando llegamos a Cape Point, que forma parte del Table Montain National Park, subimos en un funicular hasta el faro. Hay un montón de salamandras negras que nos observan extrañadas y tenemos muy buenas vistas. Este es el lugar donde se juntan las frías aguas del Océano Atlántico y las menos frías del Indico. Se crea una falsa bahía de agua más caliente donde según nuestro guía y conductor él mismo se baño con su familia la semana anterior. Este parque comprende unas tres cuartos de la península y se extiende desde la cima plana de la Table Montain, Khoisan en indígena, hasta Cape Point.

Finalmente nos lleva al Cape of Good Hope donde el mar esta bravo y una avestruz pasea ajena a todos nosotros concentrada en su propia subsistencia. Nosotros estamos emocionados de encontrarnos en este punto tan emblemático. Bartolomeu Diaz, portugués fue el primero en doblar el Cabo de Buena Esperanza en 1488. Primero fue llamado Cabo de las Tormentas, pero Juan II rey de Portugal por aquel entonces le cambio el nombre por el de Cabo de Buena Esperanza, porque albergaba la esperanza de encontrar ahí el paso hacia la India.

Volvemos a Cape Town con la idea de que podremos subir a la espectacular Table Mountain, pero hay niebla y en esas condiciones no funciona el aéreo, nos enfadamos un poco con el conductor, pero no nos sirve de nada. A final nos deja en el Waterfront por donde damos un paseo tranquilo. Pasamos por delante de edificios tan emblemáticos como la Torre del Reloj o el Edificio del Viejo Capitán del Puerto. Después cogemos un taxi hasta Long street con sus bonitos edificios victorianos con hermosos balcones de hierro forjado. También encontramos internet para enviar e-mails a la familia y tomarnos una cerveza. Volvemos al hotel en taxi y Guadalupe nos hace una exposición de lo que será el viaje. Después una parte del grupo se va a cenar al Canya Ñama en Long street, pero Rosa, mi compañera de cuarto, y yo nos vamos a dormir.

En total el grupo esta formado por nuestra guía Lupe, otro guía, Javier, que va de turista, Johanes, el conductor, Lucky, el cocinero, Collisis, el ayudante y 16 viajeros, a saber, Marta, Paz y Isa, Miguel e Isabel, Alberto y Helga, Pepe y Esther de Madrid, Enrique y Catalina son de Alicante, Sofía y Pepa vienen de Valencia y Rosa, Javier y yo, Fina, de Barcelona.

Comments

  1. Anònim

    Disfruta del viaje

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