Tashkent

Pasamos gran parte de la noche en vuelo y una vez en tierra, hacemos largos trámites para conseguir la visa definitiva de entrada a Uzbekistán. Pagamos 50 dólares cada uno, pero eso no es todo, después tenemos una cola interminable para pasar el control de pasaporte. Los rusos se cuelan descaradamente, sin ningún pudor y con una cierta agresividad. Pasado el control y recuperada la maleta nos encontramos con nuestra guía, se llama Guli y es una chica delgada y pequeñita, de facciones finas y carácter apacible. El conductor del minibús que nos servirá de transporte se llana Giovich (George).

Antes de emprender ruta vamos a desayunar al Hotel Ravshan en Tashkent. Tomamos un copioso desayuno y haciendo una vista de pájaro de la ciudad salimos dirección Samarcanda. Una vez allí paramos en un hotel grande y lujoso para cambiar algo de dinero. La moneda del país es el sum, por 1 euro te dan 1.580 sum y por 1 dólar 1.200 sum. Nos alojamos en el Hotel Kamila. Las habitaciones dan a un patio interior muy agradable. Nada más llegar nos duchamos y nos arreglamos para salir.

Samarcanda es una de las ciudades más antiguas del mundo con unos 2500 años de existencia. A fines del siglo XIV se convirtió en la capital del inmenso imperio de Tamerlan. En el siglo XVI cuando Bukhara se convirtió otra vez en la capital, las obras de Samarcanda cesaron y muchas construcciones fueron abandonadas. Caminamos sin rumbo, no tenemos ningún mapa ni ninguna guía. Nos encontramos con una boda local y nos invitan a pasar y a comer. Echamos un vistazo i todo parece muy bueno, pero rehusamos porque no sabríamos como corresponder. Seguimos caminando y nos encontramos con el Registan, con sus tres edificios, las dos madrazas y la mezquita, que fueron el centro medieval de Samarcanda y posiblemente se encontraban unidas al bazar. Con la restauración soviética se excavaron tres metros para dejar estos edificios a su altura original y quedaron en medio de una avenida amplia y una plaza aséptica. El más antiguo de los tres edificios es el de la izquierda, la Madraza de Ulugh Beg, que fue construida en el siglo XV por el nieto del Gran Tamerlán, de quien toma el nombre. Enfrente de esta se encuentra la Madraza Shir Dor, la de los famosos leones, construida entre 1619 y 1636 a imagen y semejanza de su vecina. Los leones tienen la bula de los ulemas, los doctores de las leyes islámicas, para poder existir a pesar de la prohibición del Islam de representar figuras. Entre las dos madrazas se encuentra la Mezquita Tilla-Kari, levantada entre 1646 y 1660 y decorada en oro. Mientras explorábamos el Ragistan se nosacerca un hombre vestido de uniforme y nos ofrece la posibilidad de subir a un minarete de la Madraza de Ulugh Beg pagando 2.000 sum cada uno. Accedemos, la curiosidad nos puede. La verdad es que la experiencia vale la pena, el interior está destrozado, yo diría que incluso es peligroso. Existe la posibilidad de caída o de hundimiento, pero eso le da más sabor a Indiana Jones. Cuando llegamos arriba nos encontramos con unas vistas fantásticas y podemos hacer un montón fotos. Hay sitio solo para uno y nos vamos turnando.

Por la noche Guli nos lleva a una casa particular para cenar que parece un restaurante. Todo está delicioso, absolutamente delicioso. Volvemos sobre las diez al hotel, vamos en coche, nos lleva George. Por el camino de vuelta paramos en el Mausoleo de Tamerlán para verlo a la luz de la luna y nos encontramos con una comitiva de boda que sigue la fiesta por las calles. Llevan fuego y bailan alrededor de él. Están alegres y nos contagian su alegría.

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